VALLEJO — Cuando se desató un tiroteo en el barrio Country Club Crest de Vallejo un domingo por la tarde del año pasado, una madre conducía por la zona con su hija de 4 años en el asiento trasero.
Una bala alcanzó a la niña en medio de lo que los vecinos describieron como un incesante tiroteo, mientras las balas acribillaban casas, carros y aceras.
La madre llevó rápidamente a su hija al hospital Kaiser Vallejo. Aunque la niña sobrevivió, las cicatrices le quedarán de por vida.
El terrible incidente indignó a los funcionarios de la ciudad, quienes pidieron una nueva estrategia para reducir la violencia armada. A principios de este mes, la policía de Vallejo anunció los detalles de la nueva estrategia, a la que denominan Proyecto VISIÓN.
Pero los líderes de la ciudad que pidieron una nueva estrategia parecían desconocer que dos iniciativas anteriores seguían vigentes cuando ocurrió el tiroteo de enero. El último intento de diseñar una nueva estrategia forma parte de un patrón recurrente de estrategias para reducir la violencia armada que se anuncian y después se desvanecen silenciosamente sin que se vean resultados concretos, en medio de una epidemia continua de violencia armada en la ciudad.

Desde 2018, la policía de Vallejo ha recibido casi 6 millones de dólares en subvenciones estatales y federales para cinco proyectos distintos, cada uno destinado a reducir la violencia armada.
El periódico Vallejo Sun obtuvo las solicitudes de subvención y los informes trimestrales de los últimos 8 años del Departamento de Policía de Vallejo a través de solicitudes de acceso a registros públicos, y descubrió que la estrategia de reducción de la violencia armada de la ciudad ha sido poco clara e inconsistente. Los reportes muestran una alta rotación de socios comunitarios y personal municipal, esfuerzos interrumpidos, problemas con los pagos y la comunicación entre las partes involucradas, y reportes de progreso trimestrales inexistentes.
Si bien muchas estrategias para reducir la violencia armada han demostrado ser eficaces en otras ciudades, y Vallejo ha probado varias, los expertos advierten sobre la importancia de ceñirse a una sola y llevarla a cabo hasta el final.
Los portavoces de la ciudad y de la policía proporcionaron poca información sobre estos esfuerzos previos y no respondieron a las solicitudes de entrevista.
El exalcalde de Vallejo, Robert McConnell, quien participó en el lanzamiento de dos iniciativas distintas para la reducción de la violencia armada, dijo en una entrevista que desconoce qué sucedió con ellas después de su puesta en marcha.
La financiación de estas iniciativas se interrumpió por completo al cabo de un año, sin que McConnell lo supiera. De la otra nunca se publicó información sobre su progreso y, al parecer, nunca se volvió a presentar ante el Ayuntamiento.
"Nunca volví a saber nada al respecto", dijo McConnell, "No hubo seguimiento".
Las mejores prácticas para reducir la violencia armada
En medio de un aumento de los crímenes en toda la nación durante la pandemia del COVID-19, veintiocho personas murieron asesinadas en Vallejo en 2020. Fue el año con más muertes violentas desde 1994.
Desde entonces, los índices de crímenes se han reducido en muchas ciudades a los niveles anteriores a la pandemia. Pero los índices de homicidios en Vallejo siguen elevados, y el año pasado diecisiete personas murieron asesinadas.
En contraste, otras ciudades con índices históricamente altos de violencia armada, como Oakland y Richmond, registraron tasas de homicidio históricamente bajas el año pasado. A diferencia de Vallejo, ambas ciudades cuentan con algunos de los programas de prevención de la violencia más antiguos y efectivos del país.
Oakland lleva más de 30 años financiando iniciativas de prevención de la violencia mediante impuestos especiales sobre las ventas, mientras que Richmond cuenta con la “Office of Neighborhood Safety” (Oficina de Seguridad Vecinal en español) que lleva más tiempo en funcionamiento de forma ininterrumpida en todo el país.
Vaughn Crandall, experto de la Universidad de Pensilvania, ayuda a diseñar e implementar programas de reducción de la violencia en ciudades. También participó en el diseño del “California Violence Intervention and Prevention Program," CalVIP (Programa de Intervención y Prevención de la Violencia de California, en español), la principal fuente de financiación para las iniciativas de reducción de la violencia armada en todo el estado.
“Para lidiar con la violencia hay que intervenir cuando hay personas que están a punto de disparar a alguien o de ser víctimas de un disparo en ese preciso instante”, declaró Crandall en una entrevista. “Eso es la intervención”.

La prevención e intervención de la violencia difieren de las labores policiales tradicionales, que son reactivas y responden a incidentes una vez que ocurren. Las estrategias modernas para la reducción de la violencia armada buscan detenerla antes de que se produzca y abordar los factores de riesgo asociados a ella.
Los fondos de la subvención CalVIP no están destinados a reforzar las operaciones policiales, sin embargo, la policía de Vallejo ha solicitado con frecuencia este dinero para compensar los déficits presupuestarios.
La policía de Vallejo ha utilizado repetidamente la mitad de los fondos para pagar los salarios de los agentes, aumentar las patrullas en zonas conflictivas y mejorar las relaciones con la comunidad.
Ninguna de estas medidas forma parte del ámbito de financiación de CalVIP y tampoco son soluciones basadas en la evidencia para reducir la violencia, dijo Crandall.
Como parte de los requisitos de la subvención CalVIP, la mitad del dinero asignado debe destinarse a una organización comunitaria colaboradora. La policía de Vallejo ha designado a estas organizaciones comunitarias como las responsables de intervenir en casos de violencia.
Si bien las organizaciones sin fines de lucro colaboradoras llevaron a cabo algunas labores de prevención, parece que nunca se realizó ninguna intervención, es decir, no intervinieron activamente en conflictos en curso.
Según Crandall, el primer paso para desarrollar una estrategia de reducción de delitos es realizar un análisis del problema que examine los patrones de violencia y quiénes están detrás de ellos. Sin embargo, a pesar de contar con millones de dólares disponibles, la ciudad no respondió si alguna vez había realizado un análisis formal del problema.
“En la medida que no han compartido su estrategia por escrito, a todos los efectos, la estrategia no existe”, dijo Crandall.
La policía de Vallejo en sus reportes trimestrales ha culpado sistemáticamente a las pandillas y a los jóvenes como causantes del problema, afirmando que uno de cada 100 habitantes de Vallejo pertenece a una pandilla, y que la violencia se concentra en el sur y el norte de Vallejo.
Han aportado pocos datos para respaldar estas afirmaciones. Según un análisis del periódico The Sun sobre las víctimas de homicidio en los últimos dos años, la mayoría tiene más de 30 años.
Crandall afirma que centrarse en los jóvenes es una estrategia equivocada. “La violencia armada no es un problema de los jóvenes“, dijo. “En el mejor de los casos, esa opinión se basa en un malentendido; en el peor, es solo un rumor“.
Según Crandall, la falta de rendición de cuentas y de resultados se debe a la falta de liderazgo. "El reto fundamental al que se enfrentan ustedes, al que se enfrenta la ciudad, es que no existe un compromiso político efectivo para abordar este problema", afirmó.
En Vallejo, la oficina del administrador municipal es responsable del presupuesto y de garantizar que los fondos se gasten correctamente. Sin embargo, la frecuente rotación en este puesto dificulta el liderazgo a largo plazo. El último administrador municipal permanente, Andrew Murray, dejó la ciudad este mes tras un mandato de dos años.
Intervenir en casos de violencia no es fácil, y lograr una reducción significativa de los homicidios requiere años, si no décadas, de esfuerzo coordinado. Sin un líder fuerte, responsable, y con la capacidad de coordinar la estrategia de reducción de la violencia en la ciudad, es improbable que estos esfuerzos perduren y tengan un impacto real.
“La ciudad aún no ha decidido seriamente reducir la violencia. Hasta que no lo haga, creo que esta situación continuará”, dijo Crandall. “Si no han podido presentar pruebas de implementación o impacto, ¿por qué va a seguir el estado de California dándole dinero a la ciudad de Vallejo?”
2018-2020: Mejorando las relaciones comunitarias en el sur de Vallejo
La policía de Vallejo recibió casi 500.000 dólares en una subvención de CalVIP en 2018 para mejorar las relaciones del departamento con la comunidad en el sur de Vallejo, específicamente con latinos, filipinos, jóvenes y personas sin hogar.
“Dada su escasa financiación, el Departamento de Policía de Vallejo se dio cuenta de que necesitaba la ayuda de la comunidad para combatir la delincuencia”, afirma la solicitud de subvención. “Ahora, tanto la policía como la comunidad participan habitualmente en actividades no policiales, colaborando para abordar la delincuencia”.
La policía de Vallejo declaró que su objetivo al centrarse en los jóvenes era evitar que se unieran a las más de 40 pandillas que operan en toda la ciudad.
“Las pandillas latinas siguen sembrando el caos en Vallejo, con jóvenes pandilleros listos para seguir los pasos de los miembros veteranos de las pandillas callejeras 'Norteños' y 'Sureños', cada una con un historial documentado de violencia armada y actividad delictiva”, afirma la solicitud.
Si bien el periodo de la subvención se centró en "mejorar las relaciones comunitarias", también incluía un aspecto de reducción de la violencia, que según la policía se llevaría a cabo a través de su “Crime Reduction Team” (Equipo de Reducción del Crimen en español).

Se dispone de poca información pública sobre este equipo. Sus objetivos están estrechamente relacionados con los del equipo policial PEACE – que formó parte de una solicitud de subvención posterior – y que probablemente los sustituyó.
Parte de los fondos se utilizaron para contratar personal policial. La solicitud de subvención señalaba que “el departamento tiene limitaciones para contratar nuevos agentes porque la dirección de Vallejo teme contraer obligaciones financieras a largo plazo que no podrá cumplir”.
Al mismo tiempo, la policía de Vallejo declaró haber puesto en marcha un “programa mensajero confiable” enfocado en la intervención y prevención de la violencia. Este programa figuraba como objetivo en su solicitud de subvención de 2018; sin embargo, la evaluación del programa no menciona que tales esfuerzos se hayan materializado y la organización comunitaria no llegó a nombrarse.
Posteriormente, en una solicitud de subvención de 2025, la policía reconoció que el programa de intervención fracasó porque "la ciudad y la organización sin fines de lucro no pudieron llegar a un acuerdo para continuar con el programa" y que la colaboración finalizó en 2021.
2020: Operación PEACE (PAZ)
En 2020, la policía de Vallejo anunció la Operación PEACE (PAZ en español). Su objetivo era reducir la delincuencia mediante la "aplicación predictiva de la ley y la participación comunitaria".
Al igual que en iniciativas anteriores y futuras, la Operación PEACE incluyó como estrategias principales para reducir la delincuencia violenta un enfoque en "mejorar las relaciones con la comunidad" y vigilancia policial en zonas conflictivas.
La policía de Vallejo presentó una solicitud de subvención en 2020 para apoyar la Operación PEACE. Esta se centraba principalmente en mejorar las relaciones públicas del departamento.
“El Departamento de Policía de Vallejo, VPD, está bajo escrutinio público tras haber sido objeto de investigaciones por mala conducta policial, prejuicios y uso excesivo de la fuerza, lo que daña aún más la confianza”, declaró el departamento en su solicitud de subvención. “Dada la desconfianza hacia la policía, el VPD comprende que necesita apoyarse en organizaciones sin fines de lucro locales para superar esta brecha y reconstruir la confianza”.
Un informe encargado por la ciudad en 2020 reveló que los agentes de policía de Vallejo tenían una mentalidad de "nosotros contra el mundo". El departamento argumentó que la mala imagen derivada de varios tiroteos policiales de gran repercusión y las acusaciones de que algunos agentes los celebraban justificaban la necesidad de colaborar con socios comunitarios.
En su solicitud de subvención, la policía de Vallejo citó al filósofo francés Michel Foucault — quien acuñó el término panoptismo para describir cómo las personas alteran su comportamiento cuando creen que están siendo observadas — para describir su estrategia de vigilancia policial en zonas conflictivas.
En diciembre de 2020, la Fiscalía de los Estados Unidos anunció una colaboración federal con el equipo PEACE de la policía de Vallejo para llevar a cabo operativos policiales específicos e informó que dicha colaboración había dado lugar a varios arrestos.
En cualquier caso, la estrategia aparentemente no duró mucho. En una entrevista reciente, el sargento Rashad Hollis, portavoz de la policía de Vallejo, declaró que "el equipo PEACE ha estado desactivado desde hace un tiempo".
No especificó cuándo terminó exactamente la operación PEACE, sin embargo, sigue figurando en el presupuesto municipal más reciente.
Hollis explicó que el equipo de Policía de “Problem Oriented Policing”, POP, (Policía Orientada a la Resolución de Problemas, en español), creado el año pasado, reemplazó al equipo PEACE. Según Hollis, el equipo POP se especializa en patrullaje en zonas conflictivas, en abordar la trata de personas con fines sexuales, el consumo de drogas y patrones delictivos específicos.
2022-2025: Advance Peace
En la solicitud de subvención para la Operación PEACE, la policía de Vallejo indicó que tenía la intención de asociarse con Advance Peace, una organización sin fines de lucro fundada en Richmond, para llevar a cabo intervenciones comunitarias contra la violencia.
Dado que no se otorgó la subvención a la policía de Vallejo, la colaboración nunca se concretó. Sin embargo, Advance Peace sería considerada para otra nueva estrategia en los próximos años por parte del Ayuntamiento.
Advance Peace utiliza un enfoque de intervención comunitaria contra la violencia diseñado para reducir la violencia armada como represalia, trabajando directamente con las personas que presentan un riesgo mayor de sufrir violencia con armas de fuego.
Ofrecen lo que ellos llaman el Peacemaker Fellowship, un programa intensivo de 18 meses que ayuda a que las personas se alejen de la violencia armada.
El Ayuntamiento votó a favor de destinar 700.000 dólares a esta organización en 2022 con fondos procedentes de la “American Rescue Plan Act" (Plan de Rescate Estadounidense en español).
El entonces concejal Hakeem Brown dijo sobre Advance Peace en un correo electrónico revelado a través de una solicitud de acceso a registros públicos: “Considerando que nuestra tasa de homicidios ha aumentado un 175%, espero que podamos considerar traer este programa a Vallejo. Nos ahorrará dinero. Reducirá la violencia armada”.
Poco después de conseguir el contrato, Advance Peace intercambió correos electrónicos con el entonces jefe de policía Shawny Williams y con el entonces subjefe Jason Ta, quien era subjefe en ese momento, sobre la posibilidad de colaborar en el intercambio de datos. Sin embargo, parece que dicha colaboración nunca se concretó.

Devone Boggan, fundador de Advance Peace, declaró en una entrevista que los cambios en el liderazgo de la ciudad y las presiones fiscales "llevaron a la nueva administración a determinar que no podía seguir adelante con el compromiso de financiación restante debido a las limitaciones económicas".
Williams renunció repentinamente ese mismo año en medio de enfrentamientos con la Asociación de Oficiales de Policía de Vallejo.
Advance Peace requería un compromiso de financiación de 2,5 millones de dólares, distribuidos a lo largo de tres años, para comenzar sus operaciones. La ciudad prometió 1,3 millones de dólares y afirmó que buscaría otras fuentes de financiación.
Pero después de que la oficina del administrador municipal desembolsó los 700.000 dólares iniciales, la financiación prácticamente se detuvo. En 2023, Advance Peace recibió 26.000 dólares, y después nada más.
Si bien el programa atrajo mucho apoyo público de los concejales y los ciudadanos en el momento de su lanzamiento, un año después había desaparecido del discurso público.
“Fue decepcionante, porque el objetivo era desarrollar y consolidar el liderazgo local, el personal de primera línea y la infraestructura necesaria para lograr la reducción de la violencia a largo plazo que se observa en lugares como Richmond”, dijo Boggan. “Esos resultados requieren un compromiso sostenido a largo plazo”.
Boggan afirmó que la relación entre Advance Peace y la ciudad se terminó porque la ciudad no cumplió con su compromiso de financiación.
Sin embargo, Robert Briseño, portavoz de Vallejo, dijo en un correo electrónico que Advance Peace cambió su forma de trabajar y que la asociación "hubiera requerido una estructura diferente y costos más altos de lo previsto inicialmente".
Boggan negó ambas acusaciones. La ciudad no proporcionó ningún documento en respuesta a una solicitud de acceso a registros públicos que mostraran modificaciones en los costos o en el modelo de trabajo de Advance Peace.
Con la financiación inicial de 700.000 dólares, Advance Peace pudo poner en marcha un programa de 17 becarios en el Peacemaker Fellowship, quienes se graduaron en junio de 2025. En ese momento, Advance Peace abandonó oficialmente Vallejo.
2022-2025: Proyecto HOPE (ESPERANZA)
En 2022, la policía de Vallejo recibió una subvención federal de 1 millón de dólares y otra de 1,5 millones de dólares de CalVIP para lanzar el Proyecto HOPE, cuyas siglas en inglés significan Alcance, Prevención y Participación Centrados en el Daño.
El proyecto HOPE tenía como objetivo llevar a cabo labores policiales en zonas conflictivas, trabajo de campo, intervención contra la violencia en hospitales e intervención comunitaria contra la violencia.
En su último informe trimestral sobre subvenciones, la policía de Vallejo afirmó que “la integración de la aplicación de la ley, el acercamiento y la intervención hospitalaria del Proyecto HOPE contribuye a una coordinación eficaz del esfuerzo de reducción de la violencia.”
Sin embargo, parece que el Proyecto HOPE se topó con grandes dificultades en todos estos aspectos o fracasó por completo.
El Proyecto HOPE se asoció con organizaciones comunitarias para realizar labores de intervención y asistencia en las calles. Su principal colaborador comunitario, que iba a recibir la mayoría de los fondos, era Solano Advocates for Victims of Violence, SAVV.
Al mismo tiempo, la ciudad había contratado a Advance Peace para realizar un trabajo muy similar.
Sin embargo la organización SAVV fue excluida del programa por "no haber podido cumplir con los requisitos de la subvención", según un informe de progreso de la subvención de noviembre de 2024.
La fundadora y directora ejecutiva de SAVV, Carmen Reyes, refutó esa afirmación en un comunicado y dijo que los planes acordados con la policía se modificaron una vez que comenzó la implementación del proyecto.
“Estos cambios, sumados a los importantes retrasos en la puesta en marcha del programa, hicieron imposible que SAVV ofreciera servicios éticos y eficaces”, afirmó.
Reyes afirmó que SAVV no fue eliminada, sino que se retiró formalmente "debido a la modificación de los términos y a la falta del apoyo necesario".
SAVV debía encargarse de realizar actividades de divulgación comunitaria y apoyo a las víctimas, pero en realidad nunca prestó ninguno de esos servicios.

Según los informes policiales sobre subvenciones, los 442.000 dólares de financiación asignados a SAVV se redistribuyeron entre otros socios. Sin embargo, no está claro qué servicios proporcionaron estos socios, y ninguno de ellos incluía intervención contra la violencia.
Otro elemento fundamental del proyecto HOPE fue la intervención contra la violencia en hospitales, donde se llega directamente a las víctimas de la violencia armada en sus habitaciones. Esta estrategia se creó cuando los cirujanos de trauma observaron que los pacientes con heridas de bala eran readmitidos repetidamente por las mismas lesiones. Sin embargo, esta intervención, de acuerdo a una portavoz de Kaiser, tampoco se produjo nunca.
La portavoz de Kaiser, Lena Howland, declaró que “Kaiser Permanente no se ha comprometido a implementar un programa de intervención contra la violencia en un hospital de Vallejo”. No ofreció más detalles.
Un administrador financiero de la policía de Vallejo y un coordinador del programa, contratados específicamente para el mismo, renunciaron a mitad del período de la subvención en agosto de 2024. No fueron reemplazados hasta enero de 2025.
Los informes de progreso de la policía indicaron que "los cambios en el personal del Departamento de Policía dificultaron la comunicación y la clarificación de funciones entre los colaboradores" y que "los retrasos en los pagos generaron tensión entre el personal municipal y los colaboradores".
Mientras tanto, se informó que un sargento de policía, cuyo nombre no se reveló y que era responsable de las labores de vigilancia en las zonas conflictivas, estuvo de baja durante casi todo el año 2024, lo que "interrumpió las labores de vigilancia en dichas zonas".
Si bien el proyecto estaba diseñado para atender a un mínimo de 171 jóvenes y se informó que se contactó a cientos de ellos, solo 18 se inscribieron en su Youth Diversion Program (Programa de Rehabilitación Juvenil en español), según los reportes trimestrales que se presentaron al estado. De ellos, solo uno lo completó con éxito.
Jana Sanford-Miller, portavoz de la Board of State and Community Corrections (Junta Estatal y Comunitaria de Correcciones en español), que supervisa CalVIP, declaró que la policía de Vallejo no había entregado dos informes trimestrales de progreso. Según Sanford-Miller, la policía reveló posteriormente al estado que en esos trimestres, cuyos informes no se habían entregado, se registraron 25 inscripciones nuevas y 32 reinscripciones.
Aunque el programa hubiera tenido más individuos inscritos, no está claro que habría afectado a la violencia armada.
“Los programas de rehabilitación para jóvenes no funcionan”, dijo Crandall. “No son las personas adecuadas. No van a reducir la violencia”.
“Nadie debería recibir dinero de CalVIP para desviar a jóvenes a programas de rehabilitación”, dijo.
¿Puede Vallejo comprometerse con una estrategia a largo plazo?
Salvo la breve excepción de Advance Peace, la policía de Vallejo ha controlado todos los fondos estatales y federales destinados a la reducción de la violencia en la ciudad. Sin embargo, la inestabilidad interna del departamento, que incluye diversos escándalos de gran repercusión, escasez de personal y alta rotación, les ha impedido brindar el liderazgo necesario para coordinar y garantizar la sostenibilidad de estos esfuerzos.
Si bien la mitad de los fondos estatales del programa CalVIP deben destinarse a socios comunitarios, el trabajo que realizan en materia de intervención real contra la violencia sigue sin estar claro, o bien está explícitamente estancado o es inexistente.
La policía de Vallejo ha utilizado sistemáticamente la mitad de sus fondos para pagar sus salarios, “mejorar las relaciones con la comunidad” e intensificar las patrullas en zonas conflictivas. El departamento parece confundir “mejorar las relaciones con la comunidad” con la intervención en casos de violencia comunitaria.
La vigilancia policial en zonas conflictivas también podría impactar negativamente su objetivo.
La policía de Vallejo se refiere constantemente al norte y al sur de Vallejo como los puntos críticos que necesitan mayor presencia policial, así como los lugares donde quieren centrar sus esfuerzos para construir "relaciones con la comunidad".
Sin embargo, según la socióloga Nikki Jones de la Universidad de California en Berkeley, una presencia policial extensa en un área localizada puede provocar que los residentes se sientan perseguidos por la policía.
“La policía siempre está presente porque se trata de comunidades sometidas a una vigilancia constante, y al mismo tiempo, la violencia continúa”, dijo Jones.
Jones, quien estudió diversas comunidades que la policía denominaba "puntos conflictivos", afirmó que el antagonismo entre la policía y la comunidad contribuye a que se intensifique la violencia.
El resultado final es un entorno en el que la comunidad no quiere llamar a la policía ni siquiera cuando es necesario, por temor a ser víctima de nuevos ataques, afirmó.

El programa VISION, bajo nuevo liderazgo, puede representar una nueva oportunidad para la policía y la administración municipal, pero existen indicios tempranos de que podría verse afectada por los mismos problemas que los intentos anteriores.
Se supone que un programa de intervención contra la violencia en hospitales es un componente fundamental de la estrategia VISION. En su solicitud de subvención, la policía de Vallejo indicó que lo ha estado desarrollando desde 2021.
El principal socio comunitario en el proyecto VISION actual, el Center for Urban Excelence (Centro para la Excelencia Urbana en español), comenzó a trabajar con la policía en el marco del proyecto HOPE después de reemplazar a SAVV, según los informes de subvenciones policiales.
La directora del Center for Urban Excellence , Reina Robinson, declaró en una entrevista que comenzaron a desarrollar su programa de intervención contra la violencia en hospitales durante el Proyecto HOPE.
Pero Kaiser Vallejo ha negado la existencia de cualquier colaboración o programa.
La ciudad y la policía aún no han publicado un plan escrito, un presupuesto ni pruebas de la implementación de sus planes.
En una reciente reunión del comité de seguridad pública del Ayuntamiento, donde se debatió el Proyecto VISION, los concejales expresaron su disposición a financiar iniciativas para reducir la violencia, siempre y cuando vieran pruebas de su eficacia. Sin embargo, dado que la ciudad inicia su proceso presupuestario con un déficit proyectado de 29 millones de dólares, no está claro de dónde provendría el dinero.
Los recientes cambios en la oficina del administrador municipal complicarán aún más el uso de los fondos de CalVIP. Crandall, experto en reducción de la violencia de la Universidad de Pensilvania, sostiene que la ciudad necesita a alguien con el poder político necesario para movilizar apoyo a las intervenciones contra la violencia.
“Se necesita una estrategia municipal para reducir la violencia en Vallejo, California, y la ciudad debe asumirla como propia”, dijo Crandall.
“No se puede ver a esa persona simplemente como alguien que dice: ‘Oh, mi trabajo es dar dinero a organizaciones comunitarias’”, dijo. “No. Tu trabajo consiste en implementar una estrategia a nivel municipal que reduzca los homicidios este año. Ese es tu trabajo.”
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Sebastien K. Bridonneau
Sebastien Bridonneau is a Vallejo-based journalist and UC Berkeley graduate. He spent six months in Mexico City investigating violence against journalists, earning a UC award for his work.
